Saturday, August 26, 2006

Síncope

Como una ola de frío, el pánico me atravesó una vez más. Preso de pensamientos demasiado oscuros traté de divisar la amenaza que me acosaba, incansablemente, durante esos tiempos. Mi lucha fue vana debido a la sólida bruma amurallada, que me rodeaba, que ni siquiera aceptaba mis gritos. Totalmente desairado me resigné un poco, debido a la longitud del aterrador episodio. Comencé a llenar mi mente de calmos pensamientos, dado que si ése era el fin, al menos la soledad y la inanición me darían tiempo para reflexionar lo ocurrido. Pero ese deseo de paz y pensamiento no fue escuchado, porque de repente

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