
Sintiendo pesares avasallé fronteras
Atravesé por aludes de culpa
Sufriendo por demás, por deber.
Llegué a un camino del destino
Donde no hay lagrimas, donde hay sol.
Y al final, todo valió la pena.
No por las circunstancias del hoy,
sino por lo dificultoso del camino,
por las espinas y no por las rosas.
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